INTEROVIC ALERTA QUE EL ACUERDO UE-AUSTRALIA PUEDE BORRAR DEL MAPA 770.000 HECTÁREAS DE PASTOS

18/03/2026

Las decisiones que se toman en las mesas de negociación internacionales pueden tener consecuencias directas en el territorio. En este caso, en las dehesas del suroeste peninsular, en los pastos de montaña o en los sistemas tradicionales de ganadería extensiva que forman parte de nuestro paisaje rural.

El acuerdo de libre comercio que en estos momentos están a punto de firmar la Unión Europea y Australia ha encendido las alertas en el sector ovino. INTEROVIC, la Organización Interprofesional Agroalimentaria del Ovino y el Caprino de Carne, advierte de que el volumen de importaciones solicitado por Australia va a tener un impacto significativo sobre la producción nacional.

Como explica Raúl Muñiz, presidente de INTEROVIC “actualmente, la Unión Europea importa desde Australia unas 5.851 toneladas de carne de ovino y caprino. Sin embargo, en el marco de las negociaciones comerciales Australia está planteando ampliar este contingente hasta 67.000 toneladas, lo que supondría multiplicar por once el acceso actual al mercado europeo y poner en grave riesgo la producción ovina y caprina de Europa”.

En términos de mercado, esta cantidad representaría alrededor del 11 % del consumo total de carne de ovino en la Unión Europea, lo que equivaldría a la entrada de 3,35 millones de corderos adicionales en el mercado comunitario.

Pero el impacto no se limita únicamente a cifras comerciales. Detrás de cada explotación ganadera hay un territorio, un sistema de producción y una forma de gestionar el paisaje. Si se tiene en cuenta que una explotación extensiva media utiliza en torno a 70 hectáreas de pastos, el efecto territorial de esta competencia podría alcanzar hasta 770.000 hectáreas de superficie ganadera, una extensión equivalente a tres veces Luxemburgo.

Una competencia desigual

La preocupación del sector no es únicamente el volumen de producto que podría entrar en el mercado europeo, sino también las condiciones en las que compite.

El cordero procedente de Australia llega al mercado con un coste estimado de entre 6,5 y 7 euros por kilogramo canal, mientras que el precio medio europeo se sitúa en torno a 9 euros. Esta diferencia, cercana al 30 %, puede tener un impacto directo en la rentabilidad de las explotaciones europeas.

Todo ello se produce en un contexto en el que el sector ya atraviesa una etapa de reducción estructural. En 2024, la Unión Europea contaba con 56,5 millones de ovejas, aproximadamente un 10 % menos que hace una década, lo que refleja la progresiva desaparición de explotaciones ganaderas en muchas regiones.

Si hablamos de cifras nacionales, en el último año la cabaña ovina en España se ha visto reducida un 10%, tras perder más de 500.000 ovejas en un solo año.

Entre los principales motivos se encuentran el aumento de los costes de producción, la dificultad para mantener la rentabilidad de las explotaciones y, especialmente, la falta de relevo generacional, uno de los grandes retos del sector y una situación que, según advierten desde INTEROVIC “acuerdos comerciales que incrementen la presión competitiva tampoco ayudarían a revertir”.

Más que producción: gestión del territorio

Desde INTEROVIC recuerdan que la ganadería extensiva de ovino y caprino cumple una función que va mucho más allá de la producción de alimentos.

Estos sistemas de pastoreo contribuyen al mantenimiento del paisaje, ayudan a prevenir incendios forestales mediante el consumo de biomasa vegetal, favorecen la biodiversidad y sostienen la actividad económica en numerosos municipios rurales.

Por ello, la organización considera fundamental que el ovino sea reconocido como sector sensible en las negociaciones comerciales internacionales.

“Las decisiones comerciales no pueden ignorar su impacto sobre el territorio ni sobre miles de explotaciones que mantienen vivo el medio rural, además preservando el campo de los incendios. Esto podría afectar a miles de familias que hoy día habitan la España Rural más despoblada”, señala Raúl Muñiz, presidente de la interprofesional.

En este contexto, INTEROVIC solicita al Gobierno de España que defienda en Bruselas una posición que tenga en cuenta el papel estratégico del sector ovino y caprino en el equilibrio ambiental, social y económico del medio rural europeo.

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